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Historias de Homobono Latosca. Comenzando por el final, llegaremos al principio. Introducción A Homobono Latosca, un ex-interno del frenopático de Perillas del Olmo, se le aparecía el fantasma de Edelmiro, otro ex- paciente del mismo establecimiento. Ex porque ya murió, justo en la época en la que “Homo”  -diminutivo con el que era conocido (o llamado...) el ínclito-  era una especie de “capo” al  cual le encargaban tareas varias que, por lo general, no les venía de gusto -y se entiende, como veremos...-  al personal de la plantilla.  Un día recibió el encargo de amortajar a Edelmiro Elmoco, y como que este era muy “largo”, medía rozando los 2 metros, y dado que no cabía en ataúd alguno, no se le ocurrió otra cosa que partirlo por la mitad e introducir  las dos partes en la caja preparada al efecto. Un “auténtico demediado”. Evidentemente, esto le supuso la expulsión del manicomio. Ya no lo querían ni como paciente... Lo facturaron de vuelta a casa, a...

LITERATURA. VARIACIONES sobre un mismo TEMA

  VARIACIONES sobre un mismo TEMA Era indudable el desasosiego que M. De C. Susqueda, aposentado en la mera silla alojada bajo el mondo escritorio, mostraba al aproximarse el momento de entregar el encargo en el cual estaba trabajando, y que ahora se veía inhabilitado circunstancialmente para ultimarlo por uno de esos momentos en blanco que aparecen, a veces, en la vida de una persona y en coyunturas de cardinal importancia. La zozobra que le hostigaba se transmutaba progresivamente en un estado de inanidad que le impelía trasladar la más mínima producción intelectual, a través del teclado del aparato informático, a los núcleos del mismo que, finalmente, decidió cerrar con poca delicadeza (y de la que requieren mucha) estos artilugios de las llamadas NT. De C. Susqueda se elevó y se condujo hasta la puerta de su estudio, tomando la dirección del salón en la que, muy cercana a la metálica escala que comunicaba con el piso superior, se enseñoreaba una...
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Serie  "empandullos". "El culotte  de Virginia No". Ella, me estaba diciendo que sí... Como lo intuí? era claro, se levantó  la falda, y me enseño su minúscula prenda eróticofestiva... Me dirigí a ella y le dije, “Que quieres probar hoy Virginia?..., miel "milflores"..., o prefieres la de "lavanda provenzal"..., o quizás deseas probar la de "espliego con efluvios de menta y azahar"?.  Nos amamos lentamente... M e gustas por tu mirada de mujer voluptuosa, por tus senos turgentes y tus ingles desbocadas … Vuelvo a mirar tu  desnudez…, ese  rosa y  negro de tu cuerpo armonioso y exquisito..., esos labios…, tus besos largos…, interminables..., Vuelvo a buscar t us paraísos cálidos, húmedos...  Alguien leía  La paysanne pervertie, y el aire se llenaba de las notas de  Exotique Soul ballet...
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Serie "Gastronosuyas" "La Fiesta del pan y del Abadejo" (libertino...). Las relaciones entre la gastronomía y el erotismo, son de sobras coñocidas: las famosas tajadas de pan con fluido vaginal en estado óptimo..., el  "abadejo" del Alto Aragón y su peculiar  sabor .., las coincidencias entre sorber una sopa vietnamita, y un ejemplar sorbeteo pezonesco teteo... Las almejas abiertas a la sal... Una chupada, mojada en Chardonnay del Somontano... Por poner algunos ejemplos de la rica relación gastroerótica... Por no hablar del Marqués de Jode, y sus comidas especiales que le permitían unas placenteras defecaciones que, al mismo tiempo, le producían unas potentes erecciones que, preso de unas ardorosas calenturas,  la metía en cualquier agujero que tenía a mano...  Alguien leía Anti-Justine, mientras sonaba Sexual Healing...
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Serie "Yo ya no sé ni si soy de los nuestros". "Gates superpuestas". “ ¿Todavía conservas la esperanza?” me dices… Si…  Y no sólo eso: esa inusual -es verdad…- convergencia la he vivido... (Cuantas veces he pensado si la llave sigue allí, embocando la cerradura de la puerta por la que entró un hombre y salió otro…) Pero alguna llave más, siguió entrando en aldabillas… Y me gusta…, no en vano soy un "aprendiz de libertino..." Un “acogedor” y beso libertino (o un libertino beso…) de tu,  espero...  Mientras tanto, leeré Les Nuits de París, y escucharé Time After Time...  
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Serie "Yo ya no sé ni si soy de los nuestros". "Lou Reed en la Plaza de toros de Barbastro". Aquella tarde, se hizo de día muy pronto. Un Señor de Tarragona llegó con 30.000 cajas de Coronita. Preguntó por la "Torre de la Ciudad", dosmil numerarios y mil supernumerarios, le dijeron: venga con nosotros. Se introdujeron en un submarino, matrícula de Huesca, y siguieron camino hasta el "empandullo encima del pantano". Al llegar, 500  numerarias, con falda, por debajo de la rodilla, de color gris (y un imperdible),  los recibieron alborozadas y "erizadas de piel", y en el aire sonaba música "gregoriana"... Mientras José y María (venir los dos...), se calentaba una copa de Brandy entre medio de los cojones, y leía "Lou Reed era Español"... Acrílico sobre tela. 45x60. Acabado con barniz protector final.
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Serie: Filosofías del tiempo ( y del espacio… ). “ La autoestima positiva”, dicen..., es el requisito fundamental para una vida plena, y la clave del éxito o del fracaso, solo es, insisten..., atribuible a una estima deficiente. Así que, sea optimista vital, aunque sea pesimista histórico... Coma chocolate, de 70 %, mínimo, de cacao. Pero cuidado, que da goce, y el placer es un flujo disolvente del orden social, según los puritanos y, últimamente, de Roma y Cía. Comenzó a sonar, Scandalous... Prince, leía a Nietzsche, y yo me serví dos vermuts (Müller) a granel de Reus..., con rodaja de naranja, oliva rellena de anchoa y un poco de sifón... Acrílico, soporte tela. Barniz protector final. 22x26