Hola a todos, y a todas...
Este blog se basará, principalmente, en creación artística (y literaria), con las correspondientes fotos de cuadros y su descripción... El pensamiento social, filosófico y antropólogico, y la actualidad, se aborda, implícitamente, y de una u otra forma y grado, en las propias obras...
Un último apunte, toda obra artística es, de una u otra forma y grado, un gran autorretrato no convencional (o sí...), y no deja de resultar paradójico; decía Malevich que detestaba mostrar su alma. A muchos creadores les sucede lo mismo: aseguran que su obra "es lo más importante". Y sí, puede que sí…, pero el proceso creativo es parte inextricable de la búsqueda de uno mismo... , y lo vital queda, así, pues, prendido en todos y cada uno de los rincones de las obras.
J.
Luis B. A.
Este blog se basará, principalmente, en creación artística (y literaria), con las correspondientes fotos de cuadros y su descripción... El pensamiento social, filosófico y antropólogico, y la actualidad, se aborda, implícitamente, y de una u otra forma y grado, en las propias obras...
Arte,
artistas y público.
Se
dice que “una imagen vale más que mil palabras”, pero para
explicitar eso, ahora mismo, necesito usar letras… Mi propuesta,
que no es novedosa en la historia del arte, es la de intentar aunar
una cosa y la otra. Es decir, palabra y plástica, literatura y
pintura… Y no, no se trata de pintar
un libro
y de escribir
un cuadro,
o de
leer un cuadro
y mirar
un libro…
Pero está próximo… Y si añadimos que mis creaciones están más
cerca de la abstracción, sin serlo (o sí…) pues, aún más, nos
sentimos impelidos a agregar, de una u otra forma y grado, la
palabra al lenguaje artístico para, así, crear un constructo
entendedor, o lo intento… Aunque, realmente, yo no sé si mi obra
es insertable en corriente estética alguna, ni lo pretendo… Yo
únicamente sé (si es que lo sé…), que cuando he intentado
transmitir algo, lo he conseguido (si es que así ha sido…), cuando
he acabado la obra…
Pese
a todo (o por ello…), la “realidad” de un cuadro, no existe.
Existe, “realmente” (si es que existe…), la persona que los
pinta…
Comenzó
a interesarme y, con posterioridad, a gustar, el arte contemporáneo
(o algunos de los nuevos -o no tan nuevos…- lenguajes
artísticos…), con ocasión de una exposición del desaparecido
artista belga, Louis Schell, residente en Lleida desde los años 70‘
del siglo pasado. Con su obra, comenzó un proceso de acercamiento
y comprensión de lo que para mí era, por aquel entonces (1999),
una creación
intelectual
(lo abstracto y aledaños...), y que yo distinguía del arte
con mayúsculas (la figuración). La deriva sigue con el
descubrimiento de la obra de otra artista, D. D., también de Lleida,
prosigue con el descubrimiento de varias/os artistas, consagrados, y
culmina hace muy poco tiempo: hace un año, desde que he comenzado a
pintar... O comienza, algo, algo más, de nuevo...
Siempre
he sido muy vulnerable ante la belleza, ahora también lo soy frente
a la expresada de cualquier forma… Nuevos lenguajes artísticos,
también, han pasado a formar parte de mis preocupaciones y
discernimientos.
Otro
aspecto (o ingrediente), importante a tener en cuenta en mi universo
creativo, de
una u otra manera y nivel,
es el erotismo
porque, después de todo (o de nada...), qué queda? Al respecto,
el
historiador del arte, Jean Leymarie, preparaba su intervención en un
coloquio sobre arte y erotismo, y preguntó a Picasso, con el que
mantenían una fluida amistad, "que diferencia establecía entre
ambas nociones". "Ninguna -respondió Picasso- el arte sólo
puede ser erótico". Y, en esa línea, en una carta de 1952,
Picasso escribe a Khanweiler: "Les demoiselles d'Avignon",
que título más absurdo! Usted sabe bien que el cuadro lo titulé El
burdel de Avinyó.
En Barcelona yo vivía a dos pasos de la calle Avinyó, ahí compraba
hojas, colores, acuarelas... Por otra parte, como también sabe, la
abuela de Max (el poeta Max Jacob) era de Avignon. Y es una de las
mujeres del cuadro. ¿Las otras? Fernande, Marie Laurencin... Todas
en un burdel de la calle Avinyó". Le faltó decir! Y que yo
visitaba, junto con otros de la vanguardia barcelonesa, que se
reunían en la cervecería de la misma calle, "Els Quatre Gats".
Prosigue, "¿Demoiselles? es decir, “señoritas”!
El organizador del salón de Antin, de 1916, André Salmon, se sacó
de la manga el púdico nombre para escapar de la censura". En
estos momentos de “panollez”,
de regresión de la libertad creativa (y personal…), a derecha e
izquierda, es doblemente válida esta cita...
Pero,
cuando se habla de erotismo, y sin pretender hacer un tratado sobre
el mismo, no es mi intención aquí y ahora, sí es verdad, y más en
el arte, que existe un apriorismo que induce a pensar en la
corporeidad y/o en el placer físico, y hasta hace muy poco tiempo,
se asociaba con el desnudo, más concretamente al femenino. Y
sí, es verdad.
No obstante, empero, el
concepto va mucho más allá de lo sexualmente explícito, y lo
corpóreo. Pero, no sólo eso: tiene que ver, efectivamente, con
sensibilidades e, incluso, con espiritualidades (no confundir con
esoterismos…), y con toda la parte artística que atañe al ser
humano (si es que le atañe, o a quien le ataña…).
Desde esta perspectiva, el arte es, siempre, erótico y su grado,
estará representado tanto en la expresión del artista, como en la
reacción del espectador. De esa forma, lo que para algunos puede ser
el súmmum
del erotismo, para otros puede ser una obra pornográfica, y para
según quienes, posiblemente no tenga sentido ninguno.
Es
decir, la visión personal, y aquí cabe decir, de toda manifestación
artística, es muy importante, y no lo es menos, en esa línea, el
saber
mirar.
Naturalmente, aquí
intervienen
diversos factores: desde la propia formación intelectual, la
evolución personal y el contexto socio-histórico del espectador/a,
pasando por el grado de conocimiento de las circunstancias personales
del autor/a, hasta llegar a la sensibilidad. Hay quien la tiene (y
así, conecta y/o sintoniza…), y hay quien tiene menos sensibilidad
que una almeja en un mes sin R ( y así, no hay mucho que hacer… )
. Todo ello, claro, más allá del puro deleite estético y visual.
Así, observas una botella de vidrio vacía y ves sólo eso…, pero
si la miras al contraluz del sol al atardecer verás como se llena de
luz, de cromáticos matices, de densidades, de formas… Podrás ver
hasta
tu sueño más preciado…, y a tus fantasmas… De ese modo, y
parafraseando a Goethe, contemplar
es del todo grato, sean campos floridos, claros u opacos, días y
noches.
Hoy
miro por las lentes del amor. Del
amor, aquí sí, al arte. Así, pues, más allá (o más aquí…),
de los inconcretos paisajes de horizontes lejanos y difuminados,
donde el sol pende nieblas y vapores que deconstruyen
las
formas, podemos ver,
y transitar, por universos personales, manifiestos y/o íntimos,
vividos (o por vivir). Estados anímicos, viajes, situaciones y
paisajes que, como en Monet, se desdibujan hasta casi descomponerse
en un amasijo de colores y disociación de contornos que casi
impiden captar su sentido, y que puede producir un efecto de amalgama
de espacios e instantes. O, como como en Dufy, el sensual colorido,
que le confiere un carácter de juego lúdico, festivo, y no exento
de transgresión y carga erótica. O, los artefactos imposibles del
Bosco… O, en Goya y sus coloridas
negruras, fruto,
o no, de cuando “encorria”
monjas en Roma. También, Dalí y esos nopaisajes,
y
las inspiradores perspectivas del fin pirenaico fundiéndose en el
Mediterráneo, en Cap
de Creus,
tantas veces recorridos por el artista (y por mí…).
Si
saber mirar es
requisito indispensable para contemplar el arte, no lo es menos
-aunque desde otra perspectiva, pero en relación...- desde el lado
del artista,
cuya
creatividad estará
influenciada, también, por el estilo y filosofía de vida, el
entorno socio cultural y las fantasías y mitos que cada cual va
desarrollando voluntaria, o involuntariamente y, todo ello, en
función, precisamente, de lo expuesto anteriormente.
De
esta forma, y a mi modo de ver (todo y que quien soy yo para dar
recomendaciones a nadie…!!!), el artista debe ir por
libre frente a las interferencias del
merchandising
artístico (cosa harto difícil…). También, debe intentar ser un
innovador (peculiar), un outsider
de
la creación artística. Tampoco debe de perder mucho tiempo en
buscar la famosa
felicidad
(eso es para los cretinos), sino el placer (en abstracto, no
normativo). Dicho de otra forma: intentar la búsqueda, legítima,
desesperanzada, pero apasionante, de la diferencia frente a la
creciente mediocridad y homogeneización. En definitiva, debe
perseguir la libertad, es decir, la independencia. Y todo, con un
extraño equilibrio inestable,
mezcla de razón y sentimientos.
Un último apunte, toda obra artística es, de una u otra forma y grado, un gran autorretrato no convencional (o sí...), y no deja de resultar paradójico; decía Malevich que detestaba mostrar su alma. A muchos creadores les sucede lo mismo: aseguran que su obra "es lo más importante". Y sí, puede que sí…, pero el proceso creativo es parte inextricable de la búsqueda de uno mismo... , y lo vital queda, así, pues, prendido en todos y cada uno de los rincones de las obras.
©J.
Luis B. A.
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